Cálculo estructural, eléctrico y sanitario coordinado sobre el mismo modelo del proyecto.
Las tres disciplinas se calculan sobre el mismo modelo y se cruzan antes de imprimir. Así los conflictos aparecen en pantalla —una tubería que choca con una viga, un panel que no cabe donde estaba dibujado— y no rompiendo hormigón en obra.
Cada juego de planos va acompañado de su memoria de cálculo y de las cuantías de material, que es lo que necesita el maestro para comprar bien y lo que necesitas tú para saber si el presupuesto que te dieron tiene sentido.
Decir con precisión qué queda fuera es la única forma de que el precio signifique algo. Lo excluido se puede cotizar aparte, pero no aparece sorpresivamente en una factura.
Cimentación, columnas, vigas, losas y detalles de armado.
Circuitos, cuadro de cargas, alimentación, desagüe y pluvial.
Criterios, cargas consideradas y verificaciones, para revisión de terceros.
Acero, hormigón y tuberías por partida, base para presupuestar.
Cada fase termina con un entregable y tu aprobación por escrito antes de seguir.
Se define el sistema estructural y se estima el consumo de acero y hormigón.
Modelo y verificación de la estructura con las cargas reales del proyecto.
Eléctrico y sanitario trazados sobre la estructura ya resuelta.
Cruce de las tres disciplinas, corrección de conflictos y emisión final.
Sí. Es un caso frecuente. Revisamos el proyecto arquitectónico y te avisamos si hay algo que conviene ajustar antes de calcular.
No. Lo contrata el cliente a un laboratorio y nosotros lo interpretamos; podemos recomendarte laboratorios con los que trabajamos.
La firma que calculó. Los planos van sellados y estamos disponibles para aclarar detalles durante la ejecución.
Cuéntanos el terreno o el inmueble y el uso que quieres darle. Te enviamos alcance, plazo y honorario por escrito.